La situación actual de la prensa

20 septiembre 2013

Dejo aquí un comentario que hice en el blog de David Jiménez, sobre la situación de la prensa, que se acabó extendiendo lo suficiente como para poder hacer una entrada con él:

Creo que los periodistas en general, tenéis una visión distorsionada de lo que un consumidor de prensa, por decirlo de una forma generalista, quiere. Creéis que quiere cantidades ingentes de información como las que incluye un periódico normal, y también creéis que quiere que un periodista sea riguroso porque de ello depende la veracidad de la información que obtiene. Lo primero es directamente falso y lo segundo no es del todo cierto.

 Una persona normal, lo que quiere en la mayoría de los casos es una cantidad limitada de información, asimilada a base de titulares, y solo en casos concretos profundiza en la noticia. Y en los casos en los que quiera profundizar, puede que ni siquiera tenga tiempo para hacerlo. Por otra parte, la triste verdad es que el lector está dispuesto a pasar por alto hasta cierto punto la veracidad de una información, siempre que comulgue con sus ideas preestablecidas en el mejor de los casos. En el peor simplemente buscan algo de entretenimiento, sin importarles mucho que lo que están leyendo sea verdad. Con todo esto me refiero a que el lector normal sabe que está leyendo un periódico con una cierta orientación política, y que por tanto la información que reciba puede estar sesgada. Y no le importa. Es como en la prensa deportiva ¿Crees que un lector habitual de prensa deportiva se cree todas las noticias de sobre fichajes inverosímiles, rumores que salen, e historias de estas, que en algunas ocasiones son contradictorias entre sí? Por supuesto que no. Sabe perfectamente lo que lee y hasta que punto se puede fiar de lo que lee. La prensa deportiva es para el un simple entretenimiento y no un proveedor de información. En este sentido, la prensa deportiva, tan criticada, está cumpliendo perfectamente la función que los consumidores quieren (otra cosa es que sea merecedora de seguir llamándose prensa) Si la gente que lee prensa deportiva en este país realmente demandara información veraz, esta, hace tiempo que habría dejado de existir tal y como la conocemos.

Si a todo esto añadimos que mucha gente que busca opinión, como he dicho, aquella que comulgue con sus ideas establecidas, puede acudir a cientos de blogs donde hay un montón de personas dispuestas a dar su opinión de forma gratuita, y que si quiere opinión especializada (de mejor calidad que la de un periodista que opina sobre temas que no son su especialidad) igualmente puede acudir a un blog especialidado, pues vemos que sí. Mucho del trabajo que hacen los periodistas no tiene valor. Y no lo tiene, porque la gente en realidad no demanda (quizás nunca ha demandado) el tipo de periodismo profesional que se reivindica ahora, y gran parte del que demanda, se lo puede encontrar gratis en otros medios. Un ejemplo: opinión especializada en actualidad económica. Nada es Gratis es un blog con entradas diarias escrito por prestigiosos economistas españoles, que dan clases en importantes universidades del mundo. Para mí, ahora, la información económica que dé la prensa generalista sobre ese tema, más allá de la más básica, no tiene ningún valor.

Una vez que la gente que tiene ganas de dar su opinión de forma gratuita ha tenido acceso a la tecnología para hacerlo y difundirla a un coste prácticamente nulo, y una vez que los que quieren titulares y opiniones especializadas han ido teniendo acceso a las mismas tecnologías para recibirlas, vuestro trabajo ha perdido mucho valor. Tenéis que ser conscientes de que vuestro trabajo tiene valor en la medida que sea útil para la gente, y parece que el tipo de periodismo que reivindicáis (muy digno por otra parte) no lo es. Otra cosa es la valoración y las críticas que podamos hacer sobre una sociedad así, pero en este escenario, creo que está totalmente justificada la situación actual de los periodistas, al igual que la de muchas otras personas que han tenido que adaptarse, incluso buscando otros trabajos, cuando la realidad en la que vivían cambia radicalmente.


Los problemas de las series sobre invasiones alienígenas

10 octubre 2011

Por algún motivo, dentro de la ciencia ficción me siento atraído por las historias de invasiones alienígenas. Creo que la razón principal es la curiosidad por averiguar cómo podría salir adelante la especie humana ante una encrucijada de tales dimensiones. Siempre me han gustado más en la pantalla que en los libros, y con el nivel de la mayoría de series actuales, no podía dejar de ver Falling Skies, la nueva serie producida por Spielberg. También por eso vi en su día las dos temporadas de la ya cancelada revisión de V.

Mientras que en el cine, de alguna manera estas historias parecen funcionar, en la televisión no acaban de convencer. V es una serie con un piloto bastante bueno, pero que va decayendo episodio tras episodio hasta convertirse en algo que no llega a lo mediocre. Falling Skies, basándome en lo emitido hasta ahora, parece mejor que V, y al revés que esta, de momento  su nivel va en moderado aumento. Esto es casi lo único bueno que puedo decir sobre FS… Bueno, para ser justos, tiene algún que otro aspecto meritorio, pero lo comentaré más adelante. Primero quiero centrarme  en los hándicaps de estas dos series. Porque cuando se trata de series sobre invasiones alienígenas parece que hay dificultades casi insalvables que las hacen estar por debajo de unos requisitos mínimos de calidad. Repasaré aquí las que para mí son las más importantes.

1- Personajes cliché:

Sí, es cierto que es algo bastante odioso y no exclusivo de este tipo de historias. Lo que pasa es que harto de ver este tipo de personajes en otra clase de series, y dada la extrema situación en la que tienen que vivir los personajes que protagonizan las series de invasiones alienígenas, esperas no verlos. Pero te los clavan. De alguna manera u otra parece necesario que formen parte de la serie. Te los ponen ahí y no encajan. No puedo evitar tener una sensación de irrealidad cuando veo estos personajes en este tipo de escenarios. Así, en lugar de presentarnos unos personajes con un perfil más arriesgado, propio de las series de calidad de los últimos diez años, tiran de los roles manidos hasta la extenuación que todos conocemos. En las dos series de las que hablo en esta entrada hay unos cuantos ejemplos. Aquí sacaré a relucir dos para no alargar mucho la cosa.

El primero es el que suele ser el protagonista, madre o padre de familia, cuya máxima prioridad son sus hijos… Bueno, sí, eso es lo que tiene ser padre. El problema es que, en el caso de FS, la serie se toma la molestia de recordárnoslo tantas veces y con tanta intensidad, que al final el personaje acaba siendo una caricatura. Su máxima expresión es el abuso de la utilización de la relación padre-hijo como base para las tramas de los episodios y esto, de nuevo, lo hacen tantas y tantas veces, que me aburre hasta la extenuación. Cada vez que estoy viendo un episodio de una serie en la que caen en este cliché una y otra vez pienso “¿En serio? ¿Vas a ir por ahí, serie? ¿Otra vez? ¿Otra vez? Buff… De repente tengo ganas de jugar al buscaminas”.  En V puedes ver esto unas cuantas veces a lo largo de sus dos temporadas, y en FS,  recuerdo muy pocos episodios en los que la caricaturización de la relación padre-hijo no forme parte importante de su argumento. Ah, en V lo que hacía esto aun peor es que el hijo de la protagonista es uno de los personajes más no intencionadamente repelentes de la historia de la televisión.

El otro es el Badass: un personaje más propio de las series con este perfil. Sí, en este tipo de historias sobre rebeliones y otras mandangas, en la resistencia siempre tenemos al tipo de persona solitaria  al margen del grupo, que te gustaría tener cerca en presencia del enemigo porque no hay nadie mejor cuando se trata de darles por culo, pero que al parecer los únicos sentimientos capaz de manifestar son agresividad y una especie de moderado desprecio por las personas con las que está obligada a compartir las que pueden ser sus últimas semanas con vida. En muchas ocasiones, ni siquiera pertenece al grupo original, sino que puede ser un delincuente que han encontrado y de alguna manera, ha acabado asimilado al grupo… Ey, pero este cliché en realidad me gusta, a todos nos gusta. Ojala hubiera un Samuel L. Jackson en cada maldito episodio de cada maldita serie… De acuerdo, aunque no sé a los demás pero a mí solo me gusta cuando parece algo genuino y me revienta cuando canta que está allí solo porque los productores han aplicado el manual del buen productor generador de audiencias. Eso es lo que pasa sobre todo en V. En FS está bastante mejor disimulado. En V lo más penoso es que el personaje que se supone que es el badass, Kyle Hobbes, un fugitivo ex miembro de los servicios especiales de la armada británica, prácticamente deja de serlo en el segundo episodio. Te lo presentan como diciendo ¿Veis? ¿Habéis visto que duro es este tío? Pero no, cuando se supone que este tipo de personajes destacan por su personalidad extrema, el pobre Hobbes acaba teniendo la misma falta de personalidad y de carisma que el resto de personajes de la serie,  es más, en los últimos episodios, es la protagonista (la agente del FBI, Erica Evans) la que acaba interpretando este papel dejándole a él a la altura de un personaje de padres forzosos.

Estos dos perfiles son los más sangrantes pero también tenemos otros como el Love Interest o el Geek. Hay más. Muchos más que vale la pena analizar, pero parece que esta entrada me va a quedar muy larga, y como ya he dicho, no quiero alargar la cosa demasiado.

2- Efectos especiales:

Vale, mirad Independence Day o Starship Troopers, películas de finales de la década de los noventa. Ahora comparad sus efectos especiales con los de un episodio cualquiera de V o de FS. No hay debate posible ¿verdad? los ganadores, increíblemente, son las películas que tienen más o menos QUINCE AÑOS DE ANTIGUEDAD. Vamos, el CGI canta muchísimo.  Es ya malo para los estándares de las películas de finales de los noventa. Productores: va a ser un poco difícil que los espectadores flipen en colores con los efectos de la serie, cuando hace quince años ya veían cosas bastante mejores.

 Esta deprimente falta de calidad podemos verla en V, en las escenas que tienen lugar en el interior de alguna nave alienígena. Lo que canta ahí es… Bueno, la propia nave alienígena. No sé si es la falta de textura, de detalles o de la iluminación, pero parece que los lagartos están explicando sus malévolos planes mientras flotan ante un fondo dibujado. En FS, prácticamente el único CGI que se ha visto hasta ahora, son los aliens. Y falla. Falla hasta niveles que no se puede imaginar un espectador habitual de pelis del estilo de las que he mencionado más arriba. En esta historia hay dos tipos de bichos. Los Skitters, una especie de arácnidos del tamaño de humanos, con torso y cabeza pensante, y los Mercs: unos robots bípedos (no recuerdo si simplemente los construían los Skitters, o iba uno pilotándolo). Los Mercs cantan en unas escenas más que en otras, no se puede decir que estén precisamente bien pero no llegan al nivel de vergüenza ajena. El ridículo se alcanza con los Skitters. No en los primeros planos, cuando se combina el CGI con partes reales, por así decirlo, sino en los planos alejados, cuando tienen que cargárselos lanzando algún tipo de bomba, para que exploten. En esas escenas, no puedo evitar pensar en la película Anaconda. Los que la habéis visto sabéis de que estoy hablando. ¿A quién hay que echarle la culpa de esto? Bueno, a nadie en concreto. No hace falta ser un lumbreras para saber que la causa de esto es el problema que se analiza en el siguiente punto.

3 –Presupuesto:

Las historias que suponen gran desembolso en FX, normalmente se convierten en películas de Hollywood, no en series. Una historia sobre una invasión alienígena conlleva gran desembolso en FX. Y cuando hablamos de una serie estamos hablando de un metraje total mucho más largo que el de una película. Esto limita la utilización de efectos especiales e inevitablemente, influye en el guión de la serie, en el sentido de que da menos libertad a los guionistas. Por ejemplo, FS es una serie sobre aliens y tienen que sacar aliens, pero parece que el presupuesto les limita de manera que normalmente solo pueden aparecer un Merc y un Skitter por episodio, o como mucho dos y dos. Así es, en casi todos los episodios emitidos hasta ahora, los personajes se enfrentan a situaciones en las que tienen que hacer frente a un solo Skitter, y a un Merc (o a dos Skitters y cero Mercs). Si eres un guionista de la serie, vas a tener que hacer un montón de cabriolas para crear situaciones en las que los protagonistas se enfrenten a un solo Skitter  un solo Merc, una vez en cada episodio. Es evidente que esto va a afectar a la calidad del guión de la serie y al desarrollo de su trama. Imaginad las historias que se podrían montar los guionistas si no tuvieran estas limitaciones. En resumen, la limitación en el presupuesto hace que las escenas con grandes efectos especiales se vean con cuentagotas, en un género en el que tendrían que abundar. La solución a esto es forzar unas limitadas pero casi fijas secuencias en cada episodio, las cuales condicionan su trama y la línea argumental principal de la serie. Por otra parte, las secuencias de acción en las que no intervienen los aliens, las que tienen lugar entre humanos, están bastante bien rodadas y la serie gana en calidad cuando la trama hace que la acción vaya por ahí.

Una forma curiosa en la que las restricciones de presupuesto se reflejan en V es en la limitación del número de personajes. Es la única manera en la que alcanzo a comprender como en un episodio la resistencia consigue localizar al hijo de John May, antiguo líder alien de la quinta columna, después hacer que se una a los rebeldes, y a partir del siguiente episodio ya no le volvemos a ver. Y esto pasa con unos cuantos personajes interesantes, los cuales parece que van a tener una implicación en la trama principal, pero acaban durando solo un par de episodios. Es el caso también de Eli Cohn, un miembro del servicio secreto de Israel, fundador de una resistencia paralela especializada en utilizar métodos más que discutibles, propios de un grupo terrorista, que por circunstancias se une a la resistencia. Cohn acaba muriendo en una explosión de un edificio, durando solo tres episodios. Acabas asumiendo que la resistencia va a constar durante toda la serie de cuatro o cinco miembros más o menos permanentes, porque no hay presupuesto para un reparto más amplio. Así que ya sabes que las sorpresas y giros de guión no van a venir por ahí. Como resultado la serie se vuelve más previsible (y por tanto aburrida). Y por supuesto los guiones se tienen que adaptar a esta restricción, condicionando la calidad.

4- Credibilidad:

La gente ya no se cree que en caso de ser invadidos por una especie alienígena con una tecnología lo suficientemente avanzada como para realizar viajes interestelares que les permitan llegar a la tierra, tengamos la más mínima posibilidad. Puede que por los tiempos de la V original eso colara pero ya no. Con las películas aun funciona porque la gente está tan embobada con los efectos especiales y con Will Smith, que no se para a considerar la coherencia de lo que está viendo. En el caso concreto de FS tampoco ayuda a la credibilidad la construcción del supuesto escenario post-apocalíptico. Cuando vi la promo, me esperaba ver a los humanos viviendo como en el futuro de Terminator 2 (bueno, a lo mejor no tan chungo), solo que en lugar de ser perseguidos por las máquinas, eran perseguidos por aliens. Pero no. A pesar de que las ciudades están abandonadas y que el modo de vida de los humanos ha cambiado radicalmente, no estamos ante el escenario desolador que se puede esperar. O por lo menos, el que me esperaba yo.

A pesar de todo esto, hay aspectos que hacen que FS pueda valer la pena (no sigo aquí con V, porque una vez cancelada y después de  ver su metraje completo, puedo asegurar que no vale la pena). En primer lugar, da la sensación que la historia está muy bien planificada. No parece que haya lugar para la improvisación, y no me refiero solo a la primera temporada. Parece (sí, vale que solo es una sensación) que el desarrollo de la historia está detallado hasta su final, como debe ser, y al contrario de lo que fue, por ejemplo, Lost. Y aunque el ritmo de revelación de misterios sea lento, en realidad no me importa. Me gusta que las series tengan continuidad pero también que de vez en cuando los episodios sean auto conclusivos. A diferencia de lo que parece gustarle a un espectador habitual de series de hoy en día, disfruto viendo un episodio auto conclusivo con una trama de alguna manera accesoria a la subyacente que conduce la historia, sin avanzar en esta última. El episodio con el que he disfrutado más en FS ha sido Sanctuary parte 1 y 2. No es que cuente una historia que no tenga relación con los aliens, pero podría haberse dejado avanzar la historia principal sin incluir este episodio auto conclusivo. No contaré aquí la trama por la gente que no haya visto la serie y tenga planificado hacerlo en el futuro, pero la verdad es que tiene un tono de terror que me recuerda un poco a los relatos más oscuros sobre marcianos de Ray Bradbury.

Remarcar finalmente, el buen sabor de boca que dejan las secuencias de acción que tienen lugar entre humanos. De hecho, creo que las mejores partes son las que desarrollan conflictos entre grupos diferentes de humanos. No me importaría que esta serie fuera simplemente una historia post apocalíptica, donde una invasión alienígena o simplemente un ataque alienígena, se presentara solo como  la causa que origina un mundo devastado, y la presencia de aliens en la tierra fuera algo accesorio a una trama principal . Creo que disfrutaría bastante si la serie se enfocara, por ejemplo, en la anarquía y en los conflictos entre humanos propios de un escenario como este y dejara los aliens un poco al margen.

Dicho esto, ya estoy esperando poder ver la segunda temporada de FS (que se aseguró la renovación al poco de empezar a emitir la primera) con una actitud escéptica, pero deseando que me hagan disfrutar como espero hacerlo cuando me plantean este tipo de historias.


The Room

10 mayo 2011

Hay que verla para creer

A todos nos gusta ver de vez en cuando alguna de esas películas tan malas de ciencia ficción de serie B. Una de esas en las que un monstruo de cartón piedra o un alienígena interpretado por un tío disfrazado, siembran el caos entre la población. Son películas en las que, aparte de los evidentes engaños visuales, abundan las malas interpretaciones y las tramas inverosímiles. También disfrutamos de las películas de terror de bajo presupuesto, en las que lo menos grave  es que se vea claramente que las salpicaduras de sangre de las pobres victimas, han salido en realidad de un bote de kétchup de alguna marca blanca, comprado en el súper frente al set de rodaje. Si vemos estas películas no es porque tengamos un lado masoquista y nos guste pasarlo mal (al menos a la mayoría de nosotros), sino porque muchas de ellas son en realidad comedias no intencionadas: los argumentos absurdos, los malos actores, los personajes secundarios salidos de ninguna parte y los cutre-efectos especiales pueden darnos un buen rato de diversión.

Muchos dirían que la peor película de la historia probablemente pertenezca a este género. Puede que sí, pero, hablando claro, muchas de estas películas están destinadas a ser horribles antes de que su guionista haya nacido. Simplemente es muy fácil que te salga algo cutre cuando tienes que llenar una hora y media de efectos especiales con cuatro duros de presupuesto y luego además, arreglártelas para intentar contratar a algunos actores con lo que te sobre, que como mucho te dará para pagar a los que hayan sido rechazados en castings de pelis porno por carecer de aptitudes dramáticas. Y cuando no te queda dinero siquiera para pagar a los peores actores profesionales que la humanidad puede ofrecerte, acabas llamando a tu cuñado para que te saque de un apuro interpretando a la mano derecha del villano en unas cuantas escenas. De modo que las películas malas en este género abundan por la misma razón por la que el hidrógeno es el elemento químico más abundante del universo: es muy sencillo de obtener dadas las leyes de la naturaleza. No hay ningún mérito en ello. Lo que sí tendría mérito es producir una película aun peor en un género como el drama, en el que no se pueden utilizar las ventajas que da el cine de ciencia ficción y terror de serie B para hacer el ridículo: no hay que gastarse el dinero en efectos especiales porque no hay, y se puede emplear en intentar contratar sobre todo a actores decentes y a un buen guionista o equipo de guionistas. Lo que sí tendría mérito es producir  un drama tan risiblemente malo que las pelis cutre-gore-ciencia-ficción parezcan Ciudadano Kane a su lado. Y tendría aun más mérito si contases con un presupuesto de seis millones de dólares de para rodarlo. Pues bien, Tommy Wiseau lo ha conseguido con The Room. Nadie, nunca, puede estar preparado para una experiencia como la que ofrece The Room cuando lo que espera es ver una película sobre relaciones personales y triángulos amorosos.

No sé ni por dónde empezar a hablar de esta película. Estoy mintiendo, sí que lo sé: es inevitable comenzar por su director, productor, guionista y protagonista Tommy Wiseau. Si es justo reconocer el trabajo bien hecho, a él tenemos que darle las gracias por compartir con el resto del mundo una obra que quedará para la posteridad. Aunque también hay algunos actores que ponen de su parte, él es al auténtico mastermind de este monumento a la horripilación. Esta película hace aguas por todas partes y el señor Wiseau controla los elementos más importantes. De estos, su interpretación del protagonista, Johnny, el  prometido de Lisa, es el que se lleva la palma. Muchos tenemos imágenes mentales sobre conceptos como mala actuación o interpretación lamentable. A algunos nos viene a la cabeza una  escena concreta de alguna peli que hayamos visto en la tele o en el cine. Otros puede que recuerden aquella película amateur que hizo por diversión algún amigo friki hace más de diez años, en la que todos los actores tenían una media sonrisa dibujada en el rostro mientras recitaban sus diálogos, aunque estuvieran hablando de cosas que no son divertidas. Os garantizo que la actuación de Tommy Wiseau en The Room remplazará esta imagen, cualquiera que sea la que tengáis, en vuestras mentes. No estoy exagerando: es poco probable que cualquier persona que no haya actuado en su vida…  ¡Qué coño!, es poco probable que cualquier persona que ni siquiera sepa lo que es el cine, ofrezca una actuación peor. Desde la primera frase te das cuenta de que estás ante algo muy grande. Lo que se me ocurrió mientras veía la película es que por alguna razón, Tommy Wiseau obtenía un bonus por actuar de la manera más falsa que pudiera. Hay escenas que ya son clásicos de Youtube (You’re tearing me apart Lisa!, o Oh, hi Mark) y durante toda la película es imposible, aunque hagas el ejercicio de negación mental más extraordinario, tomarse en serio una sola palabra de lo que dice este “actor”.

Sobre la trama de la película no hay mucho que contar: Johnny y Lisa están prometidos, pero Lisa ha acabado aburrida de la relación y se da cuenta de que ya no está enamorada de Johnny. Para salir del aburrimiento no se le ocurre otra cosa que andar acostándose con el mejor amigo de Johnny, Mark, a la mínima que se le presenta la oportunidad, mientras se comporta como una sociópata contando mentiras a sus amigos y familiares sobre Johnny y sobre su relación. Todo esto está aderezado con tramas secundarias que son una de las auténticas perlas de esta película, en las que sí vale la pena detenerse un poco para hablar de ellas. Su valor reside sobre todo en que no se concluyen: aunque planteen giros esenciales sobre la vida de algunos personajes, en la película estos se comportan como si los acontecimientos planteados por las tramas nunca hubieran tenido lugar. Por ejemplo, en medio de una conversación entre Lisa y su madre, esta le revela a su hija que tiene cáncer de pecho. La reacción de Lisa se limita a un “no te preocupes, todo saldrá bien” pronunciándolo en el mismo tono que utilizaría si su madre le acabara de decir que le han puesto una multa de aparcamiento. Acto seguido, desvían el tema de la conversación hacia Johnny y la relación de Lisa con él. La madre de Lisa vuelve a aparecer en sucesivas escenas pero nadie vuelve a hacer un solo comentario sobre el cáncer. Otra subtrama importante tiene que ver con Denny, el vecino adolescente y amigo de Johnny y Lisa, al que Johnny salva de morir a manos de un traficante de drogas (digo drogas porque en la peli no se especifica si es heroína, crack o aceite para excavadoras) cabreado con Denny porque este se retrasa en el pago de la mercancía. Se revela así que Denny puede tener un problema de drogadicción. Pero como en el caso anterior, a pesar de que varios personajes de la película presencian la escena, el tema no se vuelve a mencionar y todo el mundo actúa durante el resto del film (incluido Denny) como si no hubiera ocurrido nada.

Este caos se completa con personajes secundarios que aparecen de repente sin que el espectador reciba apenas información sobre quiénes son y que están haciendo allí, y con personajes que desaparecen transcurrida media película sin que aparentemente ninguno de los otros personajes vea necesario saber que ha sido de ellos. También hay escenas que son un caos en sí mismas, como aquella en la que Johnny va a una floristería a comprar un ramo de rosas para Lisa. La escena solo dura veinte segundos, pero algo tan sencillo como comprar unas flores se convierte en un galimatías porque la mitad de las líneas de diálogo simplemente no tienen sentido. Como espectador te da la impresión que Johnny y la florista están hablando en un código que solo entienden ellos y que solo puede ser descifrado con el equivalente a lo que la piedra de roseta fue para los jeroglíficos egipcios. La otra mitad del dialogo parece resultado del efecto de algún fármaco excitante porque de repente y sin explicación aparente los personajes se ponen a hablar a un ritmo cuatro veces más rápido del que emplea la gente en una conversación normal.

Básicamente esto es The Room. Una historia simplona, una forma de desarrollarla absurda, diálogos sin sentido que parecen escritos juntando frases al azar, personajes secundarios innecesarios que aparecen o desaparecen por arte de magia, personajes ajenos al universo que les rodea, tramas inacabadas y una interpretación del personaje protagonista horrenda. Podría explayarme más en algunos puntos que pueden ser también dignos de mención como las absurdas escenas de relleno en las que Johnny y sus amigos matan el tiempo pasándose estúpidamente un balón de futbol americano (aparentemente, no hay más formas de entretenimiento para los hombres de su edad en el universo de The Room), y la interpretación del resto del reparto, en consonancia con el nivel de la película (aunque para ser justos, hay un par de actores que se salvan), pero creo que lo que he contado en estas líneas basta para hacerse una idea general del despropósito que realmente es. La película no supone una hora y media de carcajadas, no voy a engañar a nadie. Aunque estás ante uno de los peores productos que ha dado la historia de la cinematografía, una vez que tu mente ha asimilado el nivel de las interpretaciones y el sin sentido que es el film como conjunto, hay simplemente unas pocas escenas bastante risibles. Pero vale la pena verla para saber que con seis millones de dólares una película como esta, que se ha convertido en un film de culto con pases semanales en salas de cine en los EE.UU haciendo ganar una pasta a su director, es posible.


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