La situación actual de la prensa

20 septiembre 2013

Dejo aquí un comentario que hice en el blog de David Jiménez, sobre la situación de la prensa, que se acabó extendiendo lo suficiente como para poder hacer una entrada con él:

Creo que los periodistas en general, tenéis una visión distorsionada de lo que un consumidor de prensa, por decirlo de una forma generalista, quiere. Creéis que quiere cantidades ingentes de información como las que incluye un periódico normal, y también creéis que quiere que un periodista sea riguroso porque de ello depende la veracidad de la información que obtiene. Lo primero es directamente falso y lo segundo no es del todo cierto.

 Una persona normal, lo que quiere en la mayoría de los casos es una cantidad limitada de información, asimilada a base de titulares, y solo en casos concretos profundiza en la noticia. Y en los casos en los que quiera profundizar, puede que ni siquiera tenga tiempo para hacerlo. Por otra parte, la triste verdad es que el lector está dispuesto a pasar por alto hasta cierto punto la veracidad de una información, siempre que comulgue con sus ideas preestablecidas en el mejor de los casos. En el peor simplemente buscan algo de entretenimiento, sin importarles mucho que lo que están leyendo sea verdad. Con todo esto me refiero a que el lector normal sabe que está leyendo un periódico con una cierta orientación política, y que por tanto la información que reciba puede estar sesgada. Y no le importa. Es como en la prensa deportiva ¿Crees que un lector habitual de prensa deportiva se cree todas las noticias de sobre fichajes inverosímiles, rumores que salen, e historias de estas, que en algunas ocasiones son contradictorias entre sí? Por supuesto que no. Sabe perfectamente lo que lee y hasta que punto se puede fiar de lo que lee. La prensa deportiva es para el un simple entretenimiento y no un proveedor de información. En este sentido, la prensa deportiva, tan criticada, está cumpliendo perfectamente la función que los consumidores quieren (otra cosa es que sea merecedora de seguir llamándose prensa) Si la gente que lee prensa deportiva en este país realmente demandara información veraz, esta, hace tiempo que habría dejado de existir tal y como la conocemos.

Si a todo esto añadimos que mucha gente que busca opinión, como he dicho, aquella que comulgue con sus ideas establecidas, puede acudir a cientos de blogs donde hay un montón de personas dispuestas a dar su opinión de forma gratuita, y que si quiere opinión especializada (de mejor calidad que la de un periodista que opina sobre temas que no son su especialidad) igualmente puede acudir a un blog especialidado, pues vemos que sí. Mucho del trabajo que hacen los periodistas no tiene valor. Y no lo tiene, porque la gente en realidad no demanda (quizás nunca ha demandado) el tipo de periodismo profesional que se reivindica ahora, y gran parte del que demanda, se lo puede encontrar gratis en otros medios. Un ejemplo: opinión especializada en actualidad económica. Nada es Gratis es un blog con entradas diarias escrito por prestigiosos economistas españoles, que dan clases en importantes universidades del mundo. Para mí, ahora, la información económica que dé la prensa generalista sobre ese tema, más allá de la más básica, no tiene ningún valor.

Una vez que la gente que tiene ganas de dar su opinión de forma gratuita ha tenido acceso a la tecnología para hacerlo y difundirla a un coste prácticamente nulo, y una vez que los que quieren titulares y opiniones especializadas han ido teniendo acceso a las mismas tecnologías para recibirlas, vuestro trabajo ha perdido mucho valor. Tenéis que ser conscientes de que vuestro trabajo tiene valor en la medida que sea útil para la gente, y parece que el tipo de periodismo que reivindicáis (muy digno por otra parte) no lo es. Otra cosa es la valoración y las críticas que podamos hacer sobre una sociedad así, pero en este escenario, creo que está totalmente justificada la situación actual de los periodistas, al igual que la de muchas otras personas que han tenido que adaptarse, incluso buscando otros trabajos, cuando la realidad en la que vivían cambia radicalmente.

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